Corrupción – Cuba – Corruption
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Una puñalada trapera del presidente Obama

Una puñalada trapera del presidente Obama
DANIEL MORCATE

Faltaban días para que concluyera su mandato cuando el presidente Obama
les dio la última puñalada trapera a los cubanos. Una de varias.
Invalidó la ya de por sí inmoral e injusta política de “pies secos, pies
mojados”, reduciendo las posibilidades de vivir con libertad y dignidad
de muchos compatriotas. Abundan los argumentos de su gobierno y otros
participantes en el debate a favor de la malhadada decisión. Pero
ninguno vale una perra gorda; o un bolívar para hablar en plata
contemporánea. Los mismos que dicen que la medida frenará un éxodo
peligroso han ignorado todas las propuestas para facilitar la salida
organizada de cubanos que desean vivir en libertad. Digan lo que digan
los mentirosos, los resentidos y los inconsecuentes, la decisión
condenará a un sinnúmero de inocentes a continuar padeciendo la
dictadura más larga, embrutecedora y brutal que ha conocido nuestro
hemisferio desde los tiempos coloniales, el único país en nuestra región
donde existe el delito totalitario de “salida ilegal”; y condenará a
miles más a vegetar en un limbo en terceros países que o bien no los
quieren o bien carecen de las condiciones para garantizarles una vida
decorosa.

Otro presidente demócrata, Bill Clinton, había adoptado “pies secos,
pies mojados”, luego que la comunidad cubanoamericana se rebelara contra
su previa decisión de interceptar en alta mar y deportar sumariamente a
Cuba a todos los cubanos que huían como almas que se le escapaban al
diablo en los 90. Los inconsecuentes aplaudieron entonces esa medida
como “salomónica”. Pero nadie llevó la cuenta de los sufrimientos e
injusticias que padecieron aquellos cubanos categorizados como de “pies
mojados” a los que devolvieron al infierno totalitario. Ni el gobierno
de Clinton ni ninguno de los que le sucedieron cumplió la promesa,
proclamada a los cuatro vientos, de garantizar que esas personas no
sufrieran represalias. Algunos se pudrieron en cárceles castristas.

Con la anulación de “pies secos, pies mojados”, Obama fue consecuente
con su idea de comprometer a enemigos de Estados Unidos mediante
concesiones unilaterales; también con su condición de ser el presidente
que más inmigrantes ha deportado en la historia de este país, condición
que ha prometido disputarle Donald Trump. Quiso aliviar, además, el
recelo de otras comunidades inmigrantes por la “preferencia” que
recibían los fugitivos del castrismo, recelo que había aumentado ante el
fracaso de una reforma migratoria que trate compasiva y visionariamente
a los inmigrantes. Y de paso devolvió el golpe a los cubanoamericanos
que en las recientes elecciones ayudaron a Trump a ganar el estado
crucial de la Florida.

La mala fe de la decisión se nota en el cínico argumento de que los
cubanos fugitivos que quieran permanecer en Estados Unidos ahora tendrán
que demostrar que son perseguidos políticos. Pero vivir en una dictadura
es, por definición, ser un perseguido político porque la dictadura
conculca las libertades individuales y los derechos humanos de los
ciudadanos. Incluso muchos represores y simpatizantes de la tiranía
castrista también son sus víctimas. Por eso aprovechan la primera
oportunidad para huir de ella. Especialmente cruel ha sido la decisión
complementaria del presidente de suspender el programa que ayudaba a
escapar a médicos, dentistas, farmacéuticos, enfermeros y veterinarios a
los que régimen enviaba a trabajar en calidad de esclavos en terceros
países, privándolos de documentos de viaje, vigilándonos y
confiscándoles el 80 por ciento de sus sueldos.

Con la nueva política Estados Unidos abdica parcialmente de su
responsabilidad histórica por haber ayudado a crear, mediante intentos
de colonización, injerencia excesiva, apoyo a tiranías ideológicamente
difusas y corrupción bananera, las condiciones que llevaron a Cuba al
totalitarismo. El régimen castrista ha decidido correr el riesgo de
cerrar una importante válvula de escape porque el frenético éxodo
contradice la propaganda de la que se alimenta y le complica las
relaciones con gobiernos de los que depende parasitariamente – en lo
económico y lo político– como México, Canadá, Venezuela, Ecuador,
Colombia, Nicaragua y Estados Unidos. Pero las víctimas serán los
cubanos que de repente han visto cerrarse a cal y canto una de las pocas
vías que tenían para aspirar a vivir con la dignidad, la libertad y las
oportunidades que merece todo miembro de nuestra especie.

Periodista cubano.

Source: Una puñalada trapera del presidente Obama | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/daniel-morcate/article127041174.html

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