Corrupción – Cuba – Corruption
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Fraude académico en exámenes de ingreso

Fraude académico en exámenes de ingreso
Las ‘ayudas’ al profesor valen más que el conocimiento del alumno
Lunes, mayo 8, 2017 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- El fraude académico fue un fenómeno generalizado en
la década de los años setenta, cuando la enseñanza, junto con la salud,
el deporte y el internacionalismo, se convirtieron en bastiones
políticos del castrismo. No podía permitirse que los resultados
educativos estuvieran por debajo de los de otros países latinoamericanos.

La matrícula en las secundarias básicas y los preuniversitarios creció
extraordinariamente y se creó el Contingente Manuel Ascunce Domenech,
formado por estudiantes de preuniversitario, quienes, concomitantemente
con la impartición de clases a alumnos tan jóvenes como ellos, debían
estudiar la Licenciatura en Pedagogía en la universidad. La calidad de
la enseñanza decreció; paradójicamente, los resultados docentes
oficiales ascendieron.

En esos años Fidel Castro inauguraba muchas escuelas en el campo y
ocupaba hasta cuatro veces a la semana las pantallas de los televisores
con largos y cansones discursos donde pregonaba nuestros éxitos
docentes. Los directores que obtenían el ciento por ciento de promoción
en sus escuelas recibían homenajes, asignaciones de autos, casas,
vacaciones en Varadero y viajes por los “hermanos países socialistas”.
Obviamente, ningún director quiso quedarse atrás y comenzó “la fiebre
del ciento por ciento de promoción”, la primera gran manifestación de
corrupción académica en nuestro país.

Aunque la doble moral no es un mal creado por el castrismo ni privativo
de Cuba, durante la década de los setenta del pasado siglo comenzó a
adentrarse como nunca antes en la conciencia de muchos cubanos. Creo que
el fraude académico tuvo mucha incidencia en ello. Los dirigentes
castristas afirmaban que debíamos vivir apegados a la verdad y combatir
todo lo mal hecho, pero en las escuelas, que junto con la familia juegan
un rol esencial en la formación de valores, se practicaba abiertamente
el fraude. Quienes tuvieron la osadía de denunciar este fraude y otros
fueron calificados como “problemáticos” y excluidos, un método que
todavía continúa aplicándose y caracteriza la doble moral del castrismo.

Mientras en los matutinos y reuniones de padres los profesores y
directores de las escuelas se pronunciaban contra el fraude, en la
práctica lo favorecían de diversas formas. Una de las más socorridas
fueron los “repasos” uno o dos días antes de las pruebas, donde los
estudiantes conocían las preguntas que, “casualmente”, eran las mismas
que aparecían luego en los exámenes. Otra fue permitir que los
estudiantes se soplaran las respuestas durante el examen. Pero la más
desvergonzada fue la famosa “aclaración de dudas”, acción en la que el
profesor de la asignatura revelaba abiertamente las respuestas. Así se
obtuvieron aquellos “ciento por ciento de promoción”, de efectos
significativos en la moral estudiantil.

Los profesores que se atrevían a desaprobar a algún estudiante eran
cuestionados y citados a reuniones donde el director, el jefe de cátedra
y los dirigentes del sindicato y del Partido Comunista lo obligaban a
“rectificar”. Esa práctica aún existe.

La semilla fraudulenta fructificó en sonados escándalos que hasta la
prensa oficialista se vio obligada a denunciar, lo cual dice mucho de la
magnitud del evento.

Los exámenes de ingreso, las medidas y el fraude

Este tres de mayo comenzaron los exámenes de ingreso a la educación
superior en todo el país, una medida que el Ministerio de Educación
(MINED) se vio obligado a imponer ante la carencia de conocimientos con
que los educandos arribaban a la universidad.

Muchos estudiantes consideran injusto que estos exámenes otorguen al
escalafón la misma cantidad de puntos (50) que la que pueden obtener
durante los tres años de evaluaciones docentes, pero con ellos se ha
elevado la pauta de la exigencia académica.

Para tratar de impedir el fraude, se ha dispuesto que ningún profesor de
la asignatura que se examina esté en su escuela el día del examen,
medida adoptada para impedir las “aclaraciones de dudas”. Cuando el
estudiante entrega sus respuestas el examen es sellado en la parte donde
aparece su nombre y recibe un código. Luego es revisado por profesores
que ese mismo día han sido designados para calificar.

A pesar de las medidas dispuestas, todavía el fraude no ha sido
eliminado. Un estudiante de la Escuela Vocacional José Maceo, de
Guantánamo, hijo de un conocido dirigente guantanamero y cuyo nombre no
revelamos por razones obvias, nos confesó que en su escuela los alumnos
piden permiso al profesor que está al frente del aula para ir al baño y
allí copian las respuestas en las puertas o paredes para favorecer a sus
condiscípulos. En el caso de las preguntas de “verdadero” o “falso”
tienen establecido un sistema de señas para indicar la respuesta
correcta. Esta es la escuela insignia de Guantánamo en la enseñanza
media y este alumno es militante de la Unión de Jóvenes Comunistas.

A pesar de que el MINED pretende que los más preparados sean los que
accedan a la enseñanza superior, todavía alumnos con una trayectoria
académica inferior a la de otros son favorecidos en el escalafón de la
escuela gracias a la “ayuda” de alguien.

No obstante a que existe la voluntad de cerrarle el paso al fraude
académico, en Cuba existen otros muchos fraudes y no se aprecia ninguna
voluntad política para eliminarlos de raíz. Ojalá que muy pronto llegue
el día en que para todos los cubanos, comenzando de verdad por los
dirigentes, el fraude sea una denigrante acción.

Source: Fraude académico en exámenes de ingreso CubanetCubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/fraude-academico-y-examenes-de-ingreso/

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