Corrupción – Cuba – Corruption
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El enigma de la croqueta nacional

El enigma de la croqueta nacional
JORGE DÁVILA MIGUEL

En la reciente sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder
Popular cubana se aprobaron por unanimidad los acuerdos del VII Congreso
del Partido Comunista respecto a la Conceptualización del Modelo
Económico. No es noticia. Los legisladores cubanos aprueban siempre por
unanimidad lo que se les proponga sin que tengan lugar grandes debates
parlamentarios. Es de entender, los 614 diputados a la asamblea solo se
reúnen dos veces al año y por pocos días, así que deben de haber
desarrollado un método autóctono y muy eficiente para ponerse tan rápido
y tan de acuerdo en todo.

Aunque es cierto que los documentos ya se habían debatido antes
exhaustivamente por la población. Lo recordó el propio presidente Raúl
Castro en su discurso ese día: más de un millón seiscientos mil cubanos
debatieron dichos documentos, en lo que el general calificó como “los
más estudiados, discutidos y rediscutidos en la historia de la
Revolución y tal vez de la historia de la República de Cuba” en un raro
y tácito reconocimiento de que la nación cubana no surgió de la nada el
primero de enero de 1959 y que antes los cubanos también estudiaban y
debatían cosas serias.

El voto en el parlamento es importante: avanzan las reformas ––sin prisa
pero sin pausa–– eso es innegable, aunque no podamos decodificar muy
bien siempre qué quieren decir esas dos palabras. Y lo reportado por las
agencias de prensa extranjeras ha sido escueto: que reapareció Marino
Murillo, que la asamblea ratificó la futura existencia de la
personalidad jurídica para las empresas privadas; que se ratifica el
carácter socialista de la revolución y que Murillo, con esa simpatía que
despierta dentro de la población, aclaró que en esto del cuentapropismo
y su etapa superior, la pequeña y mediana empresa, de enriquecerse nada.
O casi nada o un poquito; y que de “concentración de la propiedad”
tampoco. Nada, nadita. Empresas privadas sí, pero no tanto. Es normal. Y
es inevitable echarle una burladita al tema porque todo el mundo se
pregunta y le preguntaría (especialmente los parlamentarios cubanos si
tuvieran un poco más de tiempo): “Bueno, Murillo, pero ¿qué es
exactamente enriquecimiento y qué es concentración de propiedad? ¿Dónde
empiezan y dónde terminan los pecados? ¿Hasta dónde puedo yo trabajar,
crecer y ganar dentro de la Conceptualización del Modelo sin que me
partan la vida… mil dolaritos, diez mil dolaritos, cien mil, un
milloncito, dos?

Dígame, Marino, con todo respeto, ¿por qué enriquecerse en Cuba no es
tan glorioso como en China o el heroico Viet Nam? ¿Por qué, Murillo, me
pone usted contra ese muro a mí, un cubano emprendedor que soñaría con
producir cientos de miles de croquetas de macho[i] para alimentar a la
población nacional y si me dejaran también a la extranjera? Se imagina
usted, cientos de miles de croquetas de macho fritas o mejor
precocinadas, saliendo por los distintos puertos de la isla hacia todo
el exterior y países adyacentes para orgullo de Palma Soriano, que es
donde nací. Y con extrema calidad. Las croquetas, no yo. Pero
superministro Murillo, ¿usted cree de verdad que sería indigno exportar
croquetas cubanas a China o que me sería posible producirlas al menos al
ritmo de una croqueta por chino sin alguna concentración de capital? ¿O
será que mis croquetas, es decir su producción, pre cocción o
congelación constituyen una industria estratégica que debiera permanecer
bajo la propiedad social de todo el pueblo como la del níquel?

Dígame, Murillo, porque ya ni siquiera puedo irme para Miami donde por
cierto el enriquecimiento y la concentración de propiedad ya es
dificilísimo. Y quiero tener una casa muy grande y airada y cómoda donde
poder vivir, y otra en Palma Soriano si Dios me da suerte en los
negocios de croquetas y usted me los permite, y otra en la playa para
que mis hijos crezcan felices y nunca quieran irse de la patria que nos
vio nacer. ¿Eso es muy malo?

Comentarista político y columnista de CNN en Español.

[i] En La Habana y lugares finos: cerdo, chancho, puerco, gorrino.

Source: El enigma de la croqueta nacional | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article155165719.html

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