Corrupción – Cuba – Corruption
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Tráfico de mercancías, una estrategia para sobrevivir en Cuba

Tráfico de mercancías, una estrategia para sobrevivir en Cuba
23 de junio de 2017 – 19:06 – Por IVÁN GARCÍA

El hábil negocio clandestino de las “mulas” mueve millones de dólares en
la isla y salpica a funcionarios del Gobierno cubano que miran al otro
lado cada vez que sus propias leyes son violadas

En La Habana hay tiendas ilegales para todos los gustos. Pantalones blue
jeans piratas a 20 cuc (20 dólares), copias de tenis Nike en 40 cuc e
imitaciones de relojes suizos a 50 cuc. Las personas con mayor poder
adquisitivo marcan la diferencia. Por catálogo, compran ‘fashion’ (ropa
de moda), smartphones, luces LED, whisky escocés, vinos españoles.

Y aunque la Aduana General de la República de Cuba aplica leyes
retrógradas y severas en materia de importación de mercancías, la
corrupción rampante siempre abre una puerta de entrada al singular
comercio privado. Aunque no se conocen cifras exactas, se calcula que
mueve el doble de dinero que las inversiones extranjeras en la Isla.

Le presento a Rolando, nombre ficticio de un tipo que lleva tres años
como ‘mula’. “Mis abuelos viven en Miami y para complementar su pensión,
se convirtieron en ‘mulas’. Llevaban al domicilio de los clientes los
encargos, fueran prendas de vestir, medicinas, útiles del hogar o
dólares. Cuando en 2013 se flexibilizaron los viajes al exterior, obtuve
de Estados Unidos una visa múltiple. Cada año viajo siete u ocho veces y
traigo pacotillas que me encargan para uso familiar o para revender.
Todo por un valor de cuatro a cinco mil dólares”.

Cohecho

Las complicadas normativas de la Aduana sólo posibilitan a los cubanos
importar determinadas mercancías una vez al año, a pagar en moneda
nacional, pero mediante coimas por debajo de la mesa se evaden las
disposiciones.

Yolanda, nombre supuesto, se dedica a traer prendas de vestir y
productos capilares. “En Cuba el que cumple la ley al pie de la letra,
el Estado lo jode. Es el caso de los cubanos residentes en otros países
cuando mandan cosas por vía postal: solo pueden enviar hasta un
kilogramo y medio y si el paquete se pasa de ese peso, por cada
kilogramo extra le cobran 20 cuc. Un verdadero abuso. ¿Qué hacemos los
que nos dedicamos a este negocio? Tener buenos contactos en la Aduana y
así podemos pasar toda la pacotilla. A las personas les pagas según lo
que traigas. Si traes mercancías valoradas en 10 mil dólares, por
ejemplo, le dejas caer 200 fulas y un ‘presente’ que puede ser un
televisor de pantalla plana, un electrodoméstico o un poco de ropa”.

Según Yolanda, “los productos de aseo de las marcas Palmolive, Colgate,
Gillette o Dove se venden como pan caliente en Cuba. Si los compras en
la zona franca de Colón, en Panamá, ganas un poco más. En Miami depende
del lugar: en las tiendas pequeñas y los mercados mayoristas te dejan
más dinero. Los desodorantes Gillette comprados al por mayor te salen en
$1.50 y en La Habana se venden a 5 cuc. Un electrodoméstico o televisor
no es rentable comprarlo en Best Buy, tienes que adquirirlo en almacenes
chinos o tener un contacto que te lo venda al por mayor. El problema de
los electrodomésticos es que pesan mucho, por eso los fleto por barco.
Con excepción de determinados artículos que me encargan mis clientes
habituales, el resto los compro para vender por cantidades a los
revendedores. En un viaje, aparte de recuperar los gastos, puedo ganar
hasta 800 cuc. Y yo soy una ‘mula’ nueva en esta plaza, las que llevan
más tiempo, ganan tres veces más, pues traen artículos más costosos como
piezas de autos y equipos de aire acondicionado”.

Fuentes

Varias ‘mulas’ consultadas opinan que los mejores sitios para comprar
mercaderías son Panamá, Miami, Perú, Ecuador y México. “Moscú se
encarece por el costo del billete de avión. Pero si tienes la forma de
entrar al país grandes cantidades de piezas y componentes de autos y
motos, ganas un billete gordo. Cualquier viaje deja un porcentaje de
ganancias que oscila entre el 30 al 100 por ciento”, indica Rolando.

Recientemente, el periódico The Wall Street Journal publicó un reportaje
sobre el trapicheo de piezas de automóviles entre Moscú y La Habana:
“Viajan 13 horas, duermen apiñados en apartamentos de emigrados y piden
prestados abrigos y botas para hurgar y regatear bajo un frío que pela
en los rastros de piezas usadas de la capital rusa. Pero saquen la
cuenta: un Lada de la era soviética en buenas condiciones se vende en la
Isla por 14 mil dólares”.

El actual parque de añejos autos de la era soviética, ha convertido el
trasiego de piezas y componentes de esos automóviles en un negocio
altamente rentable. “En Rusia circulan pocos Moskovich, Lada y Volga
fabricados el siglo pasado. Con la ayuda de cubanos residentes en Moscú,
se adquieren autos completos por el equivalente de 300 o 500 dólares y
en un desguace se separan las piezas de valor. También existen pequeños
negocios donde puedes adquirir piezas nuevas de paquete”, explica Osiel,
dedicado al trasiego de piezas de coches compradas en Rusia.

Puede parecer un negocio sin importancia, pero un auto de la etapa
soviética, con chasis antiguo estadounidense y piezas de hasta diez
naciones diferentes, cuesta de 10 mil a 20 mil dólares en Cuba.

Variedad

En la Isla encuentras ‘mulas’ especializadas en las más diversas ramas.
“Yo solo compro teléfonos inteligente, tabletas, computadoras PC y
laptops. Después de pagar el respectivo soborno, en un solo viaje entro
hasta diez teléfonos, cinco o seis tabletas, dos computadoras y cuatro
laptops. Las ganancias pueden rebasar los 3 mil cuc. Los smartphones son
una mina de oro. Se compran a compañías, luego mediante pago se activan
para desbloquearlos y hay quienes lo saben ‘craquear’ (cambiar sistema
operativo). En La Habana, el iPhone 7 o el Samsung 8 se consigue más
barato que en Miami”, subraya Sergio.

En sus inicios, las ‘mulas’ comenzaron como un negocio manejado por
cubanos residentes en Estados Unidos y movían cualquier cantidad de
dinero y pacotilla. Entregaban los paquetes personalmente a los
destinatarios en sus casas.

Después que el Estado verde olivo inhabilitara la tarjeta blanca que
impedía viajar libremente a los cubanos, miles de compatriotas en la
Isla decidieron convertirse en ‘mulas’ y comenzar a traficar con bienes.

Según Rolando, “tiene muchos puntos a favor: no le trabajas al Gobierno
ni dependes de sus salarios mierderos. En cada viaje, ganas un billete
que te hace la vida más cómoda, desconectas, conoces gente y recorres
ciudades limpias y tiendas bien surtidas. Y el gobierno a las ‘mulas’ no
le ha abierto tanto fuego como a los cuentapropistas”.

Además, no pagan impuestos al Estado por su negocio subterráneo.

Source: Tráfico de mercancías, una estrategia para sobrevivir en Cuba |
Economía, Cuba –
www.diariolasamericas.com/america-latina/trafico-mercancias-una-estrategia-sobrevivir-cuba-n4125143

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